Puntas/Ballet

¿Quién fue la primera ballerina en usar puntas en el mundo?

(Por Valeria N. Bula)

La primera bailarina en la historia en usar puntas fue María Taglioni en el ballet “La Silfide”, coreografiado por su padre y mentor, Filippo Taglioni, en 1832 en el Teatro Imperial de Viena. La introducción de esta nueva forma de bailar en puntas marcaría a fuego el estilo romántico y etéreo de los ballets en lo sucesivo así como de las bailarinas. De esta manera, María Taglioni devendrá para siempre el arquetipo de ballerina por su estilo grácil y etéreo.

El ballet se inaugura así en el nuevo contexto de romanticismo en el arte, y el ballet no podría ser menos, el ballet romantico devendrá, se lee en Histoire de la danse en Occident de Paul Bourcier, la expresión de los sentimientos personales que se diferenciará de los gestos codificados desde hacía un siglo y medio. Es lo nuevo, el expresarse como individuos toma protagonismo y forma; la sensibilidad comienza a primar por sobre la razón total de Descartes.

Con el romanticismo, el acento está puesto en el individuo y ya no en el arquetipo social de corte. Con el culto al individuo, valores nacidos con la Revolución Francesa (libertad, igualdad, fraternidad) y pregonados por Jean Jacques Rousseau y Chateaubriand, el ballet también se renueva y renace como  nueva corriente bajo estos nuevos valores y divisas adonde el individuo es el centro del universo así como su derecho a expresarse más libremente está a la orden del día y de la modernidad.

Así, más que la proeza técnica, hasta entonces estrictamente codificada bajo la corte de Luis XIV, y monopolizada en la Ópera de París, en esta nueva época lo que se buscaba era: “la poesía del cuerpo, su expresividad, la libertad de la imaginación, la fluidez de los movimientos y ports de bras”.

¿Pero cómo fueron los comienzos de María? María Taglioni nacida en Estocolmo en 1804, comenzó a estudiar ballet desde muy chiquita haciendo todo un trabajo de puntas con Coulon, pero sería rechazada en varias oportunidades por tener una curvatura en la espalda. Con este panorama, María toma la decisión de proseguir sus estudios en Viena, bajo la atenta mirada y aliento de su progenitor, Filippo Taglioni (italiano nacido en 1777), que trabajaba en ese momento como Maestro y coreógrafo del Ballet Imperial y quien crea para su hija, “La Silfide”, adónde un mortal es amado por un espíritu, tema recurrente en los ballets románticos.

Según el libro de Bourcier, María estudiaba ballet 6 horas por día, seis días a la semana. E hizo su debut en el escenario en Viena en 1822 en ¨La recepción de una joven ninfa en la corte de Tercícope¨, coreografiada por Taglioni padre. Durante los próximos cinco años María no solo bailaría en la capital austriaca sino que también en San Petersburgo, Londres, Munich, Stuttgart y la Ópera de París.

Su fama fue tal que incluso su corte de pelo comenzó a estar a la moda, se confeccionaban muñecas con su figura y varios productos llevaron su nombre. Hasta la propia reina Victoria de Inglaterra llamó una carrera de caballo en honor a María.

Durante la mitad de 1830, los críticos de ballet resaltaban la rivalidad entre la Taglioni y su compañera Fanny Elsler, describiendo a esta última como más terrestre y voluptuosa. En esa época, la prensa la apodó la bailarina “cristiana”, haciendo alusión a su estilo casto y en puntitas de pie, mientras que a la Elssler, era referenciada como la “pagana”.

Hacia 1837, la bailarina pionera en bailar en puntas de pie, se presentó junto al Ballet Imperial en el gran Teatro Marinski de San Petersburgo adonde fue ovacionada, siendo aquí el pico de su carrera como bailarina.

La bailarina se retira de los escenarios hacia 1847. Tiempo después, la Ópera de París la contrata como directora del ballet y aquí establece la invención de un nuevo sistema de exámenes, todo una pionera en cada paso que realizaba. En 1860 María estrena su único ballet de su autoría, “Le Papillon”, para este se inspiró en la bailarina de esa compañía, Emma Livry. Diez años más tarde se jubila definitivamente y decide trasladarse a Londres, aquí es contratada por la reina Marie para darle lecciones de ballet, así como también a niñas de la alta sociedad.

En las imágenes, María Taglioni en puntas en La Sílfide.